CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

sábado, 26 de abril de 2014

VALDEHORNOS-LA HOZ-LAS DUERNAS

Cerca de los límites del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón y en concreto en el municipio segoviano de Carrascal del Río, ponemos el punto de inicio a nuestra ruta para conocer los Cañones y Arroyos de Valdehornos, de La Hoz y el paraje de Las Duernas en el Arroyo de la Ovejera, todos ellos tributarios del río Duratón. Pincha en "play" y comenzamos.
El mapa de orientación, longitud y desniveles en:  VALDEHORNOS-LA HOZ-LAS DUERNAS
Llegamos al municipio segoviano de Carrascal del Río un viernes 25 de abril de 2014, aparcando en los alrededores de su edificio mas importante: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
Regada por el río Duratón, comenzamos a caminar por sus calles con olor a piedra, teja, adobe y tapial
buscando el camino que en dirección norte nos inserta por el paraje de La Horca.
Restos de un frente frío, nos dejan bajo un cielo de nubes estancadas al lado de pequeños y brillantes campos de cereales
salpicados por recias y envejecidas vides.
El itinerario entre Carrascal del Río y Castrojimeno se le conoce como la "Senda del Cañón de Valdehornos y Barranco de la Hoz", perfectamente señalizado y para todos los públicos
y sorprendente por la monumentalidad natural de estos cañones.
Gigantescas dolomías y farallones han sido esculpidas en un perfecto ejemplo de karstificación provocado por el efecto de los ríos que a lo largo del tiempo han creado estas fabulosas rocas sedimentarias.
En el lecho del valle nos cruzamos con viejas y derruidas tenadas, destartalados refugios para el ganado que contribuyeron a un pasado glorioso de la ganadería y el pastoreo.
El camino nos permite disfrutar de la tranquilidad y belleza de estos bellos paisajes,
siendo observados desde lo alto de sus farallones rocosos por el rey indiscutible de estos atractivos hábitats, el buitre leonado, que desde estos posaderos
se lanzan por encima de nuestros pasos sintiendo el agradable y extraordinario sonido de su gran envergadura surcando el cielo.
Ponemos de nuevo los pies en el suelo y junto al camino se amontonan los caídos  y desarmados muros de piedra de otra antigüa tenada,
siendo el testimonio de la importancia ganadera de la zona, donde rebaños de ovejas se refugiaban entre sus paredes para protegerse de las alimañas.
En este paisaje y con un poco de silencio tuvimos la suerte de advertir la presencia de una pareja de corzos entre la vegetación 
y frondosidad que cubre y rodea estos magníficos territorios.
El paisaje que ha venido acompañándonos hasta aquí, comienza a cambiar para transformarse en otro igual de bello pero con aromas de sabina, tomillos y espliego.
Pequeños grupos de sabina albar (Juniperus thurifera) se han ido espesando,
cubriendo las laderas y el fondo del Cañón de Valdehornos, desprendiendo un cautivante, agradable y placentero olor a resina.
En mitad de este hermoso bosque de sabinas y a la umbría, se encuentra un pequeño pozo de piedra que recoge las aguas
del humilde manantial de la Fuente Pascuala, en un encantador rincón.
A medida que transcurre la mañana las nubes van dejando paso a los rayos solares inundando de color y luminosidad las laderas de Valdehornos.
Hemos pasado del fondo del valle a media ladera, donde vamos consiguiendo imágenes mas bellas y elegantes
de los enormes farallones que se hunden y se desploman hacia la angostura.
Un grupo de buitres leonados
descubrimos
en las inmediaciones del Arroyo de Valdehornos, justo en el punto donde confluyen
el Barranco Arroyo de la Hoz hacia el este 
y el Barranco Arroyo del Hoyuelo hacia el norte, creando un espectacular y sensacional escenario.
Seguimos subiendo a la parte mas alta del páramo, en las tierras limítrofes
donde se cultiva cereal, a pesar de la pobreza de los suelos pedregosos
y la fuerte pendiente por donde bajaban
pastores y ovejas hasta las cuevas y solapas protegidas por un pequeño muro de piedra en las que dormía el ganado.
Un sendero herboso nos acarrea
entre viejos y jóvenes almendros,
y nos introduce por el camino hacia Castrojimeno
pegados a la roca,
mostrándonos un vistoso y llamativo sendero
sobre el que se alza un inmenso y formidable paredón.
En medio del Barranco de la Hoz, evocamos y homenajeamos a nuestro compañero Álvaro, recordándole que siempre estarás en nuestros corazones. 
Tras cruzar el arroyo ascendemos entre enormes 
y erguidas rocas
que nos alojan y acomodan sobre la hermosa portada románica
de la Iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza en el municipio de Castrojimeno.
Una vez recorridas sus principales calles e infinidad de bodegas, 
ascendemos en busca de la zona del Estepar,
donde las lastras y parameras ocupan las zonas mas altas expuestas al viento y la rigurosidad del clima dificulta el crecimiento de árboles, favoreciendo al matorral.
Transitamos por cobertizos y refugios, 
además de grandes vallados y corrales de piedra
donde podemos ver pequeños rebaños de ovejas que balan a nuestro paso.
Un camino a la izquierda
va descendiendo entre los pequeños resaltes de roca,
poblados en sus grietas por un fastuoso y hermoso jardín
colonizado de bellas especies vegetales.
El aroma a tomillo, salvia y espliego vuelve a anegar nuestros pulmones a la entrada del Cañón Arroyo del Posado
que se dirige hacia el Mirador de las Duernas
en la confluencia del Cañón Arroyo del Risco.
Justo en este punto, comienza a dar sus pasos el Arroyo de la Ovejera o del Horcajo, que se encaja entre Las Duernas a la izquierda y Valdetejo a la derecha.
Nos vuelven a saludar las sabinas y enebros con ejemplares de diferentes tamaños, con una formación boscosa muy abierta por donde penetra la luz facilmente
ayudando a desarrollar auténticos bellezones
acolchados sobre el suelo.
Los últimos farallones del cañón resplandecen en el cielo
acordonados por un pequeño ejercito de sabinas
entre antigüas explotaciones ganaderas.
El cañón se va ensanchando dando lugar a relucientes suelos profundos y sueltos 
sobre los que se desarrolla la agricultura de cereal.
Alcanzamos pequeñas parcelas abiertas
hechando  una mirada atrás 
para despedirnos del hermoso camino que hemos recorrido por estas recias tierras segovianas.
En el horizonte aparece nuestro punto de partida, Carrascal del Río,
clavado en la fértil vega regada por las aguas del Duratón,
adornada por los suaves brotes de esta hermosa primavera
que ilumina esta pequeña población entre las elevaciones del macizo de Sepúlveda y las arenas de Tierra de Pinares.
Saludos de COMANDO SENDERISTA para tod@s caminantes.
Drisfuta del video en: VALDEHORNOS-LA HOZ-LAS DUERNAS

1 comentario:

  1. 'Ojolince y Sra.' no hemos tendido el gusto de ir a conocer en persona los espectaculares cortados e impresionantes pasisajes de este cañón.
    Gracias a tu descriptiva ruta, elaborada con todo detalle, hemos tennido las suerte de descubrir esos parajes, su atractivo visual y su interés floro-faunístico que no debemos perdernos.
    Como acertadamente mencionas en ocasiones... Seguimos a la escucha.
    Un saludo para ti y otro para tu Comando Sendetista.

    ResponderEliminar