CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

martes, 8 de julio de 2014

BAJO VINALOPÓ

La última semana de junio de 2014 nos acercamos hasta la comarca alicantina del Bajo Vinalopó para descubrir los pequeños y magníficos espacios naturales, así como las localidades y ciudades de esta hermosa tierra entre palmeras, arena y mar. Pincha en "play" y comenzamos.
Amanece en el Cabo de Santa Pola con una profunda serenidad sobre un cielo que dibuja
espectaculares motivos y tonos que pronostican un caluroso
y distinguido día de playa.
El viaje comienza en el Puerto de Alicante engalanado con estupendas embarcaciones
y muy cerca de la fachada principal del Ayuntamiento
desde donde oteamos la impresionante e inmensa mole del Monte Benacantil en el que se asienta el Castillo de Santa Bárbara.
Por escaleras y ascensor nos situamos en su nivel superior, mientras la cámara de fotos "hecha humo" para inmortalizar y perpetuar las espectaculares vistas panorámicas que conseguimos desde esta atalaya
que acoge y guarda la ciudad.
Gruesos muros que van perfilando los cuatro puntos cardinales
contrastando con los edificios por los que transitan los ecos y ruidos de la capital.
Abandonamos estas murallas medievales, incrustadas en las laderas de Benacantil,
para tomar el Faro de Santa Pola construido en 1858 sobre una antigüa torre de vigía
junto a una explanada que sirve como balcón
sobre el acantilado mas espléndido de la zona sur de Alicante, con las impresionantes vistas
de la Isla de Tabarca emergiendo en el mar Mediterráneo.
Desde sus azuladas aguas golpeando la Playa de Madre de Dios,
nos encaminamos al municipio de Santa Pola, para llegar a su Castillo-Fortaleza de estilo militar renacentista, construido en 1557 en mampostería y sillería en todo el recinto mural.
Actualmente es un Centro Cultural donde podemos admirar el Museo del Mar, el Museo de la Pesca y la Capilla de la Virgen de Loreto.
Su Puerto Deportivo destaca por la infinidad de amarres dedicados a la pesca, el turismo y a la exportación de sal.
El paseo a última hora de la tarde nos deja imágenes de alta calidad
sobre la serenidad y el sosiego que nos transmite este imperturbable Mar Mediterráneo.
Es hora de disfrutar de la flora que se extiende por 
el sistema dunar de las Playas del Pinet
y de la Marina, que alcanzan un gran desarrollo en extensión y en altura y
sometidas a un proceso de fijación mediante la plantación de pinos.
Nos introducimos en el Parque Natural de las Salinas de Elche y Santa Pola
donde está ubicada la Salinera del Pinet, haciendo circular el agua del mar por un circuito de balsas para obtener la concentracíon de sales como consecuencia de la evaporación.
El resultado son enormes montañas de sal.
Hacemos un paréntesis para pasear por las pequeñas casas soportaladas del Pinet
y librarnos del calor mediante un refrescante baño.
Seguimos nuestra visita al Parque Natural para visitar la Torre de Tamarit 
en plena ZEPA, "Zona de Especial Protección de Aves",
para descubrir la belleza y el estilismo del flamenco, principalmente, y de diferentes aves limícolas que tienen aquí su sustento durante todo el año.
Estas aves se alimentan de peces e invertebrados que penetran en las salinas
donde surgen altivos los profundos carrizales.
Admiramos este pequeño mar interior y antigüa Albufera de Elche
ante los cegadores rayos solares proyectados en sus aguas.
Salimos de nuevo al Mediterráneo, para navegar por las cristalinas aguas de las Playas del Rebollo y de Los Tosales 
para lograr atrapar la desembocadura del río Segura en la localidad de Guardamar.
Mas arriba y en el interior, encontramos el municipio de Orihuela, capital de la comarca de la Vega Baja del Segura.
El río Segura parte en dos al casco histórico de la ciudad, declarado Conjunto Histórico Artístico Monumental en el año 1969.
Entre su Patrimonio Arquitectónico Eclesiástico destaca la Catedral del Salvador, templo gótico de los siglos XIII al XV,
la Iglesia Parroquial de Santas Justas y Rufina, con portada principal barroca,
la Iglesia de Santiago de estilo gótico isabelino
y el Palacio del Marques de Arneva, pudiendo presumir junto con Valencia de ser el municipio de mayor número de monumentos.
Palmeras, arena y mar
que nos llevan a hacer una incursión en la vecina Región de Murcia, en concreto a la ciudad de Cartagena, antigüa Carthago Nova durante la época romana.
Visitamos su hermoso Palacio Consistorial
y su estupendo Puerto Deportivo
y Pesquero, al lado 
del Museo Naval donde está recluido de los rigores atmosféricos el submarino de Isaac Peral.
Gracias a su posición estratégica, Cartagena fue habitada por diversas civilizaciones que han dejado huella en su Patrimonio Cultural
como la Catedral de Santa María la Vieja del siglo XIII, el Teatro Romano
y el Anfiteatro Romano, actualmente en proceso de excavacion arqueológica.
Entre tanta historia, también descubrimos bellos destellos de diferentes plantas
que nos asaltan por los rincones de esta legendaria ciudad, que a través de Termas Romanas
nos conducen hasta lo mas alto del Pico Molinete para contemplar la totalidad de la ciudad.
Regresamos a las playas del Bajo Vinalopó
para disfrutar
de aguas cristalinas y temperatura ideal
bajo la atenta mirada del personal de salvamento que en todo momento vela por nuestra seguridad.
Terminamos nuestros pasos en el Parque Natural de las Lagunas de la Mata y Torrevieja, un humedal de importancia crucial para la nidificación  y migración de numerosas aves
Un atractivo y majestuoso Mediterráneo nos va brindando bonitos tonos argentados con el paso de la tarde,
al mismo tiempo que la playa se va quedando solitaria
para percibir los últimos rayos del atardecer
 que nos envuelven, entre sombras crepusculares,
a la luminosidad y claridad de la noche de Guardamar.
Nos quedará la ilusión de volver para conocer aquel recóndito lugar que se nos quedó en el tintero, una excusa mas para retornar a estas tierras entre palmeras,arena y agua.
El video en:  BAJO VINALOPÓ

1 comentario:

  1. De tu estupenda crónica se desprende que habéis disfrutado sobremanera de todo lo que ofrecen esas bellas tierras alicantinas. Agua, sol, color y bellísimas puestas y amaneceres; además de la historia reflejada en sus iglesias, monumentos y castillos que salpican sus pueblos.
    Un relato muy bien descrito y mejor ambientado que leyendo despacio hace que 'Ojolince y Sra.' nos propongamos una visita vacacional en un futuro, no muy lejano.
    Un saludo y hasta pronto, Lanchero.

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