CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

viernes, 23 de octubre de 2015

HAYEDO DE CANSECO

Como hay que consumir productos de temporada, el día 22 de octubre de 2015 llenamos nuestras mochilas con todo lo necesario para llegar hasta el pequeño pueblo leonés de Canseco, perteneciente al municipio de Cármenes y pasear por uno de sus rincones mas recónditos y maravilloso del Monte Bodón. Me refiero a su pequeño y magestuoso Hayedo de Canseco. Pinchamos en el "play" y comenzamos.
Son aproximadamente unos 10 kms en los que la primera parte de la ruta hasta alcanzar el punto mas alto en la collada, transcurren sin dificultad aparente, mientras el descenso por el Arroyo Fallarón se hace mas problemático debido a la abundancia de vegetación y el escaso paso de caminantes. Datos en: HAYEDO DE CANSECO
Canseco es un pueblo de alta montaña y su Ermita de San Roque es el punto de inicio de nuestra caminata. Salimos por la carretera que nos trajo hasta aquí 
alcanzando los restos del Torreón de Canseco, cuya misión pudo estar relacionada con la protección de los pasos hacia la Cordillera y con el cobro de las correspondientes tasas a los transeúntes.
Recorremos un kilómetro y medio por un angosto desfiladero calcáreo 
hasta un hermoso y robusto puente medieval con arco de medio punto que salva las aguas del Torío.
Atravesado el puente, el camino asciende suavemente por las laderas de El Calero junto a las aguas del Arroyo del Monte Bodón donde ya oteamos el hayedo bajo los picos de la Sierra de Mediodía.
En muy poco tiempo atrapamos los primeros ejemplares del hayedo
mientras nos sumergimos entre los resplandecientes y llamativos colores de este hermoso bosque.
Nos enmarcamos en su estupendo lienzo en el que sus hojas brillan en verdes, amarillos, naranjas y ocres y
donde el bosque se va convirtiendo en un lugar mágico.
La orilla del Arroyo del Monte Bodón
y el rumor de sus pequeñas cascadas
nos ayudan a remontar la pendiente que poco a poco se va inclinando considerablemente.
El sendero cubierto de hojarasca crepita a nuestros pasos y sin darnos cuenta
nos zambullimos de lleno bajo este precioso dosel para bucear en la excelente y fantástica penumbra de su interior.
Aprovechamos para ejecutar varias fotografías
y seguir navegando por esta paradisiaca atmósfera
que nos envuelve en una maravillosa claridad templada.
Llegamos hasta un precioso claro
desde donde obtenemos amplias panorámicas del monte que nos rodea,
transitando los confines de este maravilloso "bosque encendido" que simula hermosas llamas de fuego.
La suave brisa acaricia los últimos ejemplares
cambiando radicalmente la coloración al verde.
Atrás dejamos este hermoso Hayedo de Canseco
para en un reducido repecho alcanzar el punto mas alto del itinerario en la Collada de La Majada,
donde recordamos a nuestro desaparecido compañero Álvaro Paredes que siempre nos acompaña en nuestros corazones.
Salvada la collada 
penetramos en el valle contiguo,
mientras el "Chino" va colonizando todas las atalayas que encuentra a su paso,
en un suave descenso por un confortable manto herboso
que nos ayuda a alcanzar el Arroyo Fallarón.
En sus aledaños podemos encontrar multitud de setas
que crecen cerca de preciosas plantas 
con bonitos tonos y matices
regados por las pintorescas cascadas que forma el arroyo.
Ahora no tenemos mayor dificultad que la de tener que saltar el arroyo en varias ocasiones
disfrutando de los colores del monte
y del paisaje que nos arropa.
Pequeño descanso para calmar nuestra sed, mientras la vegetación se va intensificando
y las grandes escobas dificultan nuestro avance,
aunque en algunas zonas podemos disfrutar de la belleza y el encanto
de la bajada por el Arroyo Farallón.
Tras el pequeño tramo de escobas nos introducimos en el pequeño desfiladero
donde la roca abunda
a ambos lados del diminuto y corto cañón.
Las luces del mediodía nos alumbran a la salida de la garganta
y nos ilustran entre las bellas tonalidades
que forman el valle desde Canseco 
hacia Redilluera.
Tras vadear el puente nos encaminamos entre pequeño muros de piedra que van 
delimitando pequeñas parcelas y praderías
regadas ahora por el Arroyo Palomera,
que desciende tranquilo y sosegado
junto al camino en dirección a Canseco.
Los amarillos nos sorprenden
entrando en el barrio alto de Palomera,
visitando su iglesia
y sobrevolando su campanario
desde donde obtenemos una estupenda y soberbia silueta de Canseco.
Mitigamos la sed a la entrada del pueblo
para salir hacia el norte en busca de la Cascada de La Fervenciona mediante las indicaciones que nos dieron en el pueblo.
El camino se llena de preciosas estampas maternales
mientras continuamos
por las preciosas y fascinantes laderas de El Fraile
y Los Pontones que forman un espectacular "caleidoscopio" de luminosidad y viveza.
Majestuosas praderas
y espléndidos seles forman la antesala
de la magnífica Cascada "La Fervenciona", un espectáculo único de las frías aguas del curso alto del río Torío.
No pudimos contenernos y el baño fue inevitable en esta preciosa y profunda poza para darnos un mas que refrescante chapuzón.
Dejamos este paisaje idílico y encantador que nos ayuda a desconectar totalmente,
 regresando a Canseco por las praderías de Los Parisones
que se llenan de vida
y de color,
finalizando esta hermosa ruta por estas antigüas tierras presididas por la Cordillera Cantábrica, que despliegan en esta época del año todo su atractivo.
Un resumen en vídeo en: HAYEDO DE CANSECO
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.

1 comentario:

  1. No pueden ser de mayor belleza y colorido las tomas otoñales que has captado en esta ruta por valles y hayedos de Canseco!!
    Se deduce de tu crónica que el otoño ha entrado con fueza en los bosques de la comarca leonesa y habéis disfrutafo de ellos, de sus pueblos y pobladores y ¡como no! de sus benefiosas aguas y saltos de sus alegres y limpios arroyos.
    ¡¡Ya sabes cómo nos gusta a 'Ojolince y Sra.' la manera que tienes de mostrarnos nuestras queridas montañas y todo lo que se puede descubrir en ellas!!
    Un saludo desde Pucela para ti y para tu Comando Senderista.

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