CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

jueves, 2 de marzo de 2017

HOCES DE VEGACERVERA

Situadas al norte de la provincia de León, el río Torío ha labrado en la montaña de Los Argüellos las profundas Hoces de Vegacervera, que constituyen una de las entradas mas sugestivas a la montaña central leonesa. Es 18 de febrero de 2017 y pinchando en el "play" comenzamos este bonito paseo.
Antes de entrar en las hoces hacemos una pequeña parada en el pueblo de Villalfeide para visitar la Iglesia de San Féliz, ubicada en la vega del Torío, fuera del caserío y que podría estar relacionada con un antigüo monasterio femenino documentado en este paraje desde  916.
A pocos metros encontramos la Fuente "Tío Carpo"
junto al hermosísimo Puente de San Féliz,
reconstruido a finales del medievo y en el que apenas perduran tres bóvedas desiguales y los pilares con tajamares para resistir las crecidas del río.
Remontamos el río Torío hasta la localidad de Vegacervera
para examinar el mapa de orientación y conocer todos los datos del itinerario en: HOCES DE VEGACERVERA
Vegacervera, tierra de la cecina de chivo (símbolo de la comarca)
y magnífica puerta de entrada a las hoces.
Cruzado el pueblo, alcanzamos los Sierros Negros frente al portentoso murallón del Pico Ungrío.
Hay que tener cuidado y estar atentos al tráfico de vehículos, sin descuidarnos en ningún momento,
ya que la estrechez de las Hoces apenas deja espacio para el discurrir de la sinuosa carretera que comunica las localidades de Matallana y Cármenes.
Tomamos conciencia de la angostura de este precioso rincón
mientras escuchamos la celeridad y rapidez del Torío en su intenso y estrepitoso caudal.
Vamos remontando su curso en un viaje emocionante,
observando pequeñas y gratificantes cascadas
y alcanzando el primer puente que nos cambia de margen
para disfrutar y contemplar este preciosa y atronadora represa.
Atrapados entre las "fauces" de esta prodigiosa garganta caliza
vamos descubriendo pequeñas grutas,
cuevas
y numerosas oquedades impresas en sus escarpadas paredes.
Nos retratamos en este indómito y agreste lugar,
alcanzando el segundo puente que nos volverá a cambiar de margen,
pudiendo observar la potente incisión fluvial que ha dado lugar a esta espectacular y profunda garganta entre paredes rocosas que se alzan con gran verticalidad a ambos lados del río.
Encontramos homenajes
y recuerdos a varios escaladores 
que treparon y franquearon estas descomunales y gigantescas paredes.
Continuamos curva a curva 
por este laberinto pétreo 
que desciende hasta el hermoso lecho del río,
constituyendo un territorio de alto nivel paisajístico y de una gran e indudable belleza.
Avistamos el tercer puente 
y de nuevo cambiamos de orilla, asomándonos desde su pretil 
para percibir la exhibición y el desfile
de tan fresco y abundante caudal de agua.
Profundas brechas y grietas descienden desde las nubes,
deslizándose hacia el encuentro de este enjaulado y aprisionado Torío.
Mareados y aturdidos de tanto zig-zag, el desfiladero se va abriendo, poco a poco,
inaugurado por pequeñas torrenteras 
y deliciosas cascadas
que van sumando y aportando un valioso "capital" hídrico al río.
Entre los llamativos tonos de diferentes líquenes, llegamos a la salida de las Hoces de Vegacervera
pudiendo admirar el testimonio de uno de esos oficios ya desaparecidos y que en el día de hoy son impensables: el Calero y la elaboración de cal viva
Desde el mirador se despunta un paisaje salvaje y brutal,
para contemplar el final de las Hoces en el pueblo de Felmín,
ademas de advertir el prominente Pico Cimero
y la accidentada zona de Los Aviegos.
"Si no lloviera en febrero, mala temperie y peor tempero". El día estaba amenazando y comienza a llover, así que iniciamos el regreso hacia Vegacervera
zarpando y navegando por la fresca y lozana corriente.
De nuevo apresados y capturados entre sus verticales muros,
examinamos la existencia de una colorida vegetación
con agradables tonalidades
 en la que crecen bonitas y hermosas plantas rupícolas entre sus grietas.
A toda velocidad acompañamos al Torío,
curioseando frescas chorreras y pozas
que con un tiempo mas templado nos invitarían a un grato y atractivo chapuzón.
Nos vamos despidiendo de la bravura y el coraje de este hermoso compañero (Torío),
que tras años y años de erosión ha cincelado y modelado este fantástico paisaje,
mientras presentimos y pronosticamos nuestra llegada a Vegacervera.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
Álbum de fotos en: HOCES DE VEGACERVERA

1 comentario:

  1. Qué apasionante aventura es seguri el alegre curso del río Torio e ir descubriendo farallones y paisajes por él puestos de manifiesto.
    Seguro que habréis disfrutado el paseo y la vivenvia pues de tu detallada crónica así se deduce.
    Muchas gracias por hacernos llegar el conocimiento de estos rincones naturales tan especiales de la extensa y variada provinvia leonesa.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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