CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

jueves, 30 de marzo de 2017

VALLE DEL CURUEÑO

Esta es una ruta, mitad en coche y mitad caminando, para descubrir unos preciosos kilómetros del Valle del Alto Curueño en la provincia de León, constituyendo una magnífica propuesta de senderismo para pasar una reconfortante mañana entre las calles del municipio de La Vecilla, descubrir la Cascada de Nocedo y la merecida visita del pueblo de Valdorria con su cercana Ermita de San Froilán. Pincha en el "play" y comenzamos.
La espléndida mañana y la agradable temperatura del 19 de febrero de 2017, hace poner nuestros pies sobre la Plaza Mayor de La Vecilla, observando su excelente Iglesia Parroquial construida en el siglo XVIII,
sus bellas casas solariegas de piedra
y su portentoso Torreón Medieval del XII, que fue parte del extenso patrimonio de los nobles leoneses Condes de Luna y que en el día de hoy es la sede del actual Consistorio.
Atravesamos viejas y derruidas edificaciones
hasta las afueras del pueblo donde encontramos una amplia "cabaña" ganadera, sesteando y desayunando por sus frescas praderías.
El mapa de posicionamiento y los demás datos de la ruta los podeís ver en: VALLE DEL CURUEÑO 
Remontamos el rápido y veloz fluir de este maravilloso Curueño
ante la espectacular y colosal estampa de Peña valdorria, dejando atrás las pequeñas poblaciones de La Mata de Bérbula y Valdepiélago,
alcanzando un hermoso paraje, a mitad de camino entre Montuerto y Nocedo de Curueño,
donde comienza el corto, reducido e intenso trayecto de la Cascada oculta de Nocedo.
Los primeros pasos de este estrecho desfiladero se amenizan con impetuosas y ruidosas cascadas
divisadas, comodamente, desde grandes pasarelas metálicas
que marcan una estupenda perspectiva del río Valdorria, también llamado Valdecésar,
abriéndose paso entre piedras y musgos que surgen 
bajo negras y ásperas paredes graníticas.
El estrépito sonido de sus aguas 
resulta estruendoso y ensordecedor,
dentro de un envolvente y extraordinario escenario rocoso
inundado de infinita frescura y vegetación.
Entre resbaladizos escalones de piedra alcanzamos una pasarela metálica
que nos conduce por un oscuro recodo hasta el agujero por donde se precipita esta "milagrosa" cascada, entre hermosos destellos nebulizados de espuma y de luz.
Entre sus paredones verticales solamente escuchamos su atronadora caída, salpicados por  una delicada humedad y sintiendo una auténtica sensación de libertad.
En el regreso, nos dejamos mecer y acunar sobre la asombrosa estela del río
que se escapa entre el abrupto y escarpado cañón
bajo modernos y renovados puentes y plataformas.
La senda camina de la mano del arroyo
bajo violentas, salvajes
y despiadadas rocas.
En el último tramo, el río se aquieta  
formando estupendos y tranquilos remansos de agua
para buscar y averiguar la puerta de salida hacia el Curueño.
Entre los Serrones Prietos y con la vista del Cueto Ancino, llegamos a Nocedo de Curueño para tomar a la izquierda la serpenteante carretera que,
dibujando un trazado espectacular para salvar unos trescientos metros de desnivel,
nos sitúa en la bonita y pequeña población de Valdorria, junto a su Iglesia Parroquial de San Ramón.
Valdorria es un pueblo mágico perdido entre montañas, con bellas casas de piedra que se apoyan, unas sobre las otras,
colgadas sobre el abismo del barranco que forma el Arroyo de Valdecésar,
y bajo la custodia y protección de los 1926 metros de la Peña Valdorria.
Recorremos sus estrechas y tranquilas calles
saliendo a sus arrabales para disfrutar de sus fantásticas y sensacionales vistas.
En dirección sudeste abandonamos el pueblo, 
rodeados de una estupenda amalgama montañosa
en dirección a la "Peña del Santo" y la ermita de San Froilán, situada sobre un oscuro montículo rocoso.
La senda asciende por un áspero territorio 
con impresionantes vistas del vertiginoso cañón que forma el arroyo, al pie de las cumbres de El Amargón y de la Peña Pinguera,
además de recorrer un insólito laberinto entre las rocas.
Para llegar a la ermita es preciso subir un peldaño por cada día del año, aunque el tiempo y la climatología ha borrado alguno de ellos.
En nuestra subida seguimos disfrutando del amplio escenario montañoso que nos rodea,
con las impresionantes panorámicas de Peña Galicia
y la tranquila serenidad de Valdorria, apostada entre las verdes praderías y las deslumbrantes nieves de sus cumbres.
Un sobrecogedor caos granítico
y unas imponentes vistas, nos siguen acompañando 
en este hermoso itinerario
que atraviesa enormes cuevas y oquedades
en las que encontramos varios belenes y figuras navideñas.
Colosal y altiva, la Peña Valdorria preside y gobierna este maravilloso valle
en el momento que alcanzamos
la Ermita de San Froilán,
en cuya fachada observamos un curioso escudo, donde puede verse a un lobo atacando a un borrico,
curioseando también, los llamativos colores de sus pinturas en el interior de la ermita.
Nos tomamos nuestro tiempo para, desde la pequeña espadaña, saborear la calidad paisajística
de Peña Morquera,
el Amargon y Peña Galicia
y el nevado y reluciente Pico Bucioso.
Regresamos volviendo sobre nuestros pasos, con mucho cuidado entre el hielo y la nieve de algunas zonas sombrías,
entre un admirable y fascinante entorno
y colgados del precipicio y del abismo.
Sin darnos cuenta, hemos vuelto hasta Valdorria
impregnados de aromas de piedra y tejas, humedecidos por el frescor de sus prados e iluminados por sus brillantes nieves.
La incomunicación y el aislamiento
vuelven a transitar por sus calles,
intentando con nuestro retrato acreditar un toque de vida 
en esta tierra desmesurada, llena de magia y soledad.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
Hasta una próxima aventura.
ÁLBUM DE FOTOS: VALLE DEL CURUEÑO 

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