CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

lunes, 27 de octubre de 2014

LA TEBAIDA BERCIANA

El día 23 de octubre de 2014 nos trasladamos hasta la comarca leonesa del Bierzo para caminar por los senderos centenarios de la llamada Tebaida Berciana en busca de parajes, pueblos y montañas habitados, siglos atrás, por las gentes y monjes que pisaron estas magníficas tierras. Recorrer estos parajes es remontarse años atrás en el tiempo. Comenzamos pulsando el "play".
Arriba el mapa de orientación y los datos del recorrido en: LA TEBAIDA BERCIANA 
Nosotros comenzamos la ruta entre las ruinas de la Herrería de Montes, situada a 150 metros mas arriba de la estación potabilizadora del municipio de Ponferrada, en la carretera que une éste con Peñalba de Santiago.
Un pequeño sendero, a la derecha de la carretera, nos introduce entre bellos castaños, encinas y robles en ligero ascenso,
pasando también por una pequeña mancha de pino, tipo "valsaín".
A esta primera hora de la mañana la temperatura es estupenda y la ascensión hasta Montes se hace muy agradable entre los numerosos carrascales,
 escoltados en todo momento, por los preciosos y encantadores matices que el otoño nos ofrece en esta época del año.
Desde la Herrería hasta Montes habremos consumido, aproximadamente, unos tres kilómetros de ascensión
salpicados por infinidad de hongos y setas que asoman entre las entrañas del bosque
y tapizado por extensos corros del producto estrella de finales de octubre: la castaña.
Alcanzamos las primeras casas del pueblo de Montes de Valdueza, entre las profundas cicatrices de sus valles
y su espectacular arquitectura popular de piedra y madera.
Atravesamos los milenarios muros de una de las joyas patrimoniales del pueblo: el Monasterio de San Pedro de Montes
fundado en el siglo VII por San Fructuoso y su discípulo Valerio, abandonado a raíz de la invasión musulmana y reconstruido en el año 895 por San Genadio y donde la desamortización de Mendizábal lo dejó definitivamente vacío.
En la actualidad la visita al monasterio supone un completo recorrido por diferentes estilos y épocas pasando desde el prerrománico, el románico de su torre y la fachada de la iglesia del siglo XVIII.
La parada es obligatoria para recorrer cada espacio y cada rincón, donde lo viejo y lo antigüo brilla con una hermosura
que los apasionados a la fotografía no querrán irse de allí. Así lo describió San Valerio en sus obras: "Es un lugar parecido al Edén, apto para el recogimiento, la soledad y el recreo de los sentidos, rutilante y esplendoroso de luz y de sol entre olivos, tejos, laureles y frescos tamarindos, donde la nariz se embriaga con el nectáreo perfume de rosas y lirios y donde el bosque calma los nervios e inunda el alma".
Abandonamos Montes por la calle que baja desde la puerta del monasterio hasta alcanzar un precioso soto de castaños cruzando el pequeño arroyo que baja del Pico Los Doce Apóstoles.
Las últimas casas de Montes se quedan en nuestras retinas para dar paso a un pequeño ascenso que nos introduce 
en un precioso bosque de castaños silvestres,
algunos centenarios, que nos traslada por un escenario casi mágico y misterioso que nos cautiva y nos absorbe por su belleza.
Al salir de este mundo fantástico y por una notable subida llegamos
al "Castro Rupiano" coronado por una cruz de madera y una curiosa estructura metálica que emula a trabajos del escultor vasco Eduardo Chillida,
obteniendo una bonita panorámica global del pueblo de Montes y su monasterio.
El camino nos deja amplios horizontes
y mientras vamos ascendiendo aprovechamos para recolectar algunas castañas
y bellotas dispersadas por el sendero de los numerosos ejemplares que acompañan nuestros pasos.
Llegamos al paraje de Las Furnias, al pie del Pico Tuerto, por donde se deslizan las agrestes y juguetonas aguas del arroyo del mismo nombre,
formando pequeñas cascadas de gran belleza y donde solo se oye el armónico sonido del agua, creando uno de los lugares mas bonito y pintoresco de la ruta.
Tras vadear el arroyo comienza la subida mas dura del día
para salvar unos trescientos metros de desnivel en unos ochocientos metros de subida
rodeados de montañas y bosque.
Tanquilamente y sin agobios
alcanzamos los 1300 metros de Chano Collado, también llamado Carballal, el punto mas alto de todo el itinerario donde aprovechamos para descansar y comer algo.
El Chano Collado es un excelente mirador de parte de la "olla berciana" y desde aquí podemos observar
el camino dejado atrás en Montes de Valdueza
y el camino por recorrer hasta Peñalba de Santiago.
Nos acomodamos en el descenso
descubriendo esta curiosa construcción de piedras formando círculos con apariencia de símbolos paganos sin encontrar, entre todos nosotros significado alguno a tal disposición.
La bajada hasta Peñalba transcurre por una estrecha trocha entre brezos
con espectaculares vistas
y a la sombra de un bosque de robles, hermoso en cualquier época del año.
La maravillosa escenografía otoñal se cuela acercándonos a Peñalba
entre los ocres, verdes y amarillos de retorcidos helechales
alcanzando el suave rumor de las frescas aguas del Arroyo del Silencio.
La Cueva de San Genadio y el Valle del Silencio lo dejamos para otra ocasión, enderezando nuestros pasos en dirección Peñalba por encantadores caminos
entre abundante vegetación,
rodeados y abrumados por bellas tonalidades y preciosos matices
en largos y fastuosos pasadizos en la espesura del bosque.
Un pequeño y bello puente de madera traspasa las aguas del Arroyo de Ara
que entre manzanos y pequeñas huertas
nos deposita
en el idílico pueblo de Peñalba de Santiago.
Peñalba de Santiago es una localidad de cuento, donde los calificativos se acaban
destacando por su iglesia mozárabe del siglo X y sus arcos de forma de herradura sobre capiteles corintios existentes en la entrada de la misma.
Es uno de los pueblos mas visitados del Bierzo
donde el paseo por sus calles es un placer
recorriendo sus casas y sus largos corredores de madera. Sencillamente una maravillosa experiencia.
Podeís ver un pequeño reportaje de Peñalba de Santiago en: PEÑALBA DE SANTIAGO 
A la salida de Peñalba, en la ladera derecha, encontramos unas bellas colmenas, que aprovechan al cien por cien, los rayos solares que las abejas necesitan. 
Hay que caminar aproximadamente un kilómetro por la carretera entre el colorido Valle del Silencio
y los flamantes verdes del musgo 
alcanzando la preciosa Fuente del Rebecal.
Transcurrido el kilómetro por carretera, un cartel nos indica el camino en ascenso a la derecha
y nos vuelve a internar en la montaña por otro bonito y espectacular bosque de robles de gran belleza, pero menos frondoso que los que hemos visitado anteriormente,
permitiéndonos ver en algún tramo el cordal de los Montes Aquilianos en todo su esplendor.
El trayecto entre Peñalba y la Herrería es menos duro, ya que su recorrido es mayormente en descenso, entre la frondosidad y espesura de las laderas de La Peñona, donde se encuentran los Corrales y Brañas de San Mateo.
El descenso se hace muy rápido y cómodo por esta antigüa senda 
viendo a lo lejos nuestro punto de partida, la Herrería de Montes, transmitiéndonos una especie de tristeza y amargura por las pésimas condiciones en las que se encuentra el vetusto y centenario edificio.
Cruzamos el río Oza por el puente metálico de la planta potabilizadora para salir a la carretera, terminando de nuevo, en las ruinas de la Herrería de Montes.
El sendero circular PR-LE 14 de la Tebaida Berciana es, con toda probabilidad, una de las mas bellas rutas de la comarca del Bierzo, uniendo los maravillosos pueblos de Montes de Valdueza y Peñalba de Santiago bajo las impresionantes cumbres de los Montes Aquilianos y donde la herencia recibida de aquellas gentes que lo habitaron debe de ser conservada por todos nosotros.
Saludos de Comando Senderista para tod@s caminantes.
El video de la ruta en:  https://www.youtube.com/watch?v=VYx6htdwnwM

1 comentario:

  1. También 'Ojolince y Sra.' elegimos la estación otoñal de hace unos cuantos años para ir a recorrer los magníficos parajes de la Tebaida Berciana.
    Esta ruta que hoy compartes con bellísimas muestras del otoño en los montes más emblemáticos del bierzo la realizamos, partiendo de Peñalba en bajada hacia la Herrería para después llegar a Valdueza donde pensábamos compar pan para nuestro bocadillo, del que tuvimos que prescindir, alimentándonos de la cosecha de castañas que recolectamos de vuelta a Peñalba.
    Leyendo y visionando tu crónica con pausa y disfrute, hemos conseguido rememorar aquel día en que quedamos impresionados con tanta belleza recóndita y ancestral.
    Un saludo de 'Ojolince y Sra.'

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