CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA Y DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

viernes, 9 de abril de 2021

FUENTES DEL CUCO

Disfrutar al máximo cualquier lugar que visitamos es tarea difícil pero contemplándolo de principio a fin y con paciencia acaba por mostrar su lado mas hermoso. Esto ocurre en la Senda de las Fuentes del Cuco, entre las localidades vallisoletanas de San Llorente y Corrales de Duero, donde una serie de fuentes y manantiales afloran entre los páramos calcáreos. Es día 15 de marzo de 2021 y si quieres seguir el relato acompañado por buena música pincha en el "play" y comenzamos.

Nuestros pasos se inician en la pequeña plaza de la localidad de SAN LLORENTE donde se sitúa la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol 
protegida por la arquitectura popular en piedra y adobe que exhiben sus estrechas calles
y que nos conducen hasta la Torre del Reloj del Ayuntamiento.
La disciplina acuática de esta ruta se inaugura en el pilón y abrevadero ubicado junto al edificio de las Escuelas
donde empezamos a notar ese pequeño rumor de belleza y frescura que nos acompañará
durante la mayor parte de este atractivo itinerario: FUENTES DEL CUCO 
Salimos por la parte alta del pueblo entre los suaves aromas de la paja y el cereal,
asistidos por la perfecta y completa señalización que sobresale en el páramo
y donde las magníficas temperaturas de este soleado día hacen que el campo brille con todo su esplendor.
Prácticamente en la línea de la paramera, vamos reforzando el buen gusto
para buscar esos enormes detalles de belleza que se combinan 
y mezclan con los robustos y vigorosos estratos de caliza
que se asoman al encantador paraje de la  Fuente de Isarrubias
donde comienza a latir y palpitar el Arroyo del Concejo, mas conocido como el Arroyo del Cuco.
El camino continúa entre los restos y ruinas del despoblado medieval de Isarrubias,
cruzando entre la floración de algunas parcelas con almendros y frutales
que anuncian el final del invierno y el comienzo de la primavera.
Con dirección hacia la Fuente de Valmoral, la senda nos invita al disfrute del arte que exhala la naturaleza,
alcanzando una primitiva construcción de piedra llamada "chozo" y que permitía el refugio de pastores y agricultores durante las labores campesinas y ganaderas.
A su lado la Fuente de Valmoral en la que hacemos una pequeña parada para descansar
y saborear la calidad y el frescor de sus nítidas y cristalinas aguas.
Regresamos al cruce de pistas para seguir oteando entre las calizas la extensa llanura
en la que emergen gigantes y colosales moles de paja y rastrojos 
que servirán para la ingestión y manutención del ganado que se cría en esta zona.
Seguimos manejando la seguridad y fiabilidad que nos proporcionan los rótulos que jalonan el recorrido, 
dirigiéndonos entre encinas y quejigos al cuidado entorno de la Fuente de San Pedro
que luce su "nuevo look" y su renovada apariencia
al ritmo armónico y equilibrado de su potente y recio chorro de agua.
Titanes eléctricos se despliegan ordenados por una meticulosa perspectiva
y por la esmerada y llamativa horizontalidad de estos hermosos páramos erosionados 
que quieren alcanzar las mayores cotas de altitud de toda la provincia vallisoletana.
Aromas de tomillos, salvias y escobas rodean la Fuente de Valdemeso
cuyas aguas se impregnan y humedecen con su suave "regustillo",
originando un profundo encantamiento con el incesante y persistente flujo del agua.
Un prolongado y largo descenso hacia el fondo del valle
nos transporta por el reluciente y deslumbrante verdor cerealista 
que rodea los tersos relieves montaraces del Picón del Cañuelo
y alcanza la Fuente de Villaescusa en la localidad de CORRALES DE DUERO.
Evocadoras ruinas van apareciendo a la cadencia de nuestros pasos,
aflorando una grata sensación de placer estético
que inunda e invade las acogedoras calles del pueblo.
Los perturbadores colores de algunas flores y plantas
se embrollan y entreveran con los matices católicos de la Ermita de San Antonio de Padua,
antesala y recibidor de un pequeño pelotón de casas destruidas
que conviven entre un sigiloso silencio y una tremenda desolación.
La Calle Real nos acerca hasta la plaza en la que las viejas viviendas 
se van sustituyendo y remplazando por edificios mas modernos y habitables.
Un poco mas abajo encontramos la esbelta Fuente de la Pobeda, labrada y decorada en su cabezal con un llamativo blasón
que personaliza la entrada a la Iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción
con una sencilla y discreta portada entre sus poderosos contrafuertes
y que crean y conciben un bello inmueble de reducida austeridad.
La cercana e inmediata primavera nos alegra con su hechizo
en el momento que bajamos hasta la Chopera cercana para observar una nueva fuente
y los antigüos lavaderos donde se enjabonaban y aclaraban las ropas
para luego tenderlas y "orearlas" al calor del sol. 
Abandonamos la rigurosa vida rural de Corrales de Duero entre un pequeño monolito
y los trabajados diseños de arte urbano en las cercanías de la Plaza del Arrabal,
ascendiendo el mayor repecho de toda la ruta con las espectaculares vistas
del magnífico entorno que conforma este acogedor VALLE DEL CUCO.
Antes de culminar y coronar la subida, podemos reponer fuerzas
en la soleada y luminosa Fuente de Honsequilla
que se marca un gran toque de aplomada belleza y de calidad en sus aguas.
Volvemos al desierto y la aridez que proporciona el páramo,
buscando los orígenes y la procedencia del Arroyo de Congosto
que se abriga y resguarda con los ocres y marrones de las tierras agrícolas que le secundan.
Una brisa agradable nos acompaña en el descenso
hasta alcanzar el fértil y domesticado rincón
por el que brotan las transparentes e inmaculadas aguas
de la Fuente de San Bartolomé, cubierta y revestida por una garita de piedra
desde la que se aprecia con clarividencia la espectacular panorámica del valle.
Regresamos sobre el recorrido por el que llegamos, admirando un paisaje adusto
en el que surge una recia arquitectura popular y pastoril
para embellecer y engalanar estos ásperos y desabridos entornos.
Páramo, páramo y mas páramo, el gran regulador del agua que permite el abastecimiento gradual a las zonas mas bajas para el enriquecimiento de fuentes y manantiales
y un ilustre inventor y productor de parajes tan inverosímiles y fascinantes como este.
El itinerario termina cuando volvemos a otear el perfil de San Llorente,
bajando hasta los dos grandes lavaderos de aguas transparentes
dispuestos y asentados junto al aguadero y pilón
que llenan y saturan los caños de Fuentespino.
Me despido con los sutiles susurros del agua y con el placer de llevarme los maravillosos rasgos de esta hermosa tierra encajada entre la inmensidad del páramo.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes. ÁLBUM DE FOTOS: FUENTES DEL CUCO y también en facebook: FUENTES DEL CUCO 

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