CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA Y DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

jueves, 29 de junio de 2023

PICOS DE BUSAMPIRO

Picos de Busampiro es una preciosa ruta senderista que comienza en la localidad cántabra de Liérganes y recorre los alrededores de estos picos, conocidos popularmente como las "Tetas de Liérganes" y con nombres tan peculiares como "Cotillamón" y "Marimón". Es día 23 de junio de 2023, comenzamos.

La Iglesia de San Pedro ad Vincula situada en lo mas alto del pueblo es el inicio de la marcha
bajando rápidamente por el Paseo de Velasco hasta el puente sobre el río Miera, en cuyas inmediaciones analizamos todos los datos y referencias de este estupendo recorrido.

Dejando la estación de ferrocarril a nuestra izquierda, nos sumergimos por una holgada pista
entre sabores a nogal, inhalando mas adelante el aliento fresco de los Prados de Trasnoval.
El sublime entorno montañoso muestra las llamadas "Tetas de Liérganes", un escenario en 

el que predomina una sustanciosa tranquilidad y un espíritu de metódica y cuidadosa belleza.

Un nuevo camino a nuestra izquierda se dirige y encamina hacia una estabulación ganadera,
penetrando en la espesura de una masa forestal que representa el genuino monte cantábrico.
Las señales del itinerario nos obligan a ascender por la esencia y los entresijos de un bosque
que desemboca en la parte mas alta de la pequeña localidad de Rucandio, contemplando con
detenimiento y minuciosidad la portada y los escudos del viejo Palacio y Casona de Ardanaz.
La esencia y el carácter de este pueblo se llena entre los luminosos decorados de sus casas
tradicionales envueltas en una irrefutable soledad que segregan sus contornos y alrededores.
La estructura de la villa conserva el encanto de lo secular, con su Iglesia Parroquial en honor
a Santa María Magdalena y todo el entramado de calles y callejuelas que suben en su busca.
Este claro y caluroso día de junio provoca inusitada poesía en un paisaje que acompaña la
tranquila carretera que en suave descenso alcanzará la estación de ferrocarril de La Cavada.
La localidad se inunda con los agradables aromas que desprenden algunos limoneros y nada
mas cruzar el puente sobre el río Revilla, disfrutaremos con los altivos colores de las plantas
y las frescas y exuberantes riberas que remontan entre su salvaje espesura hasta la cercana
aceña y molino harinero, en uno de los rincones mas hermosos y esplendidos del municipio.
La brillantez y las cálidas fragancias de infinidad de hortensias se extienden entre numerosas
casas indianas cuyos enormes perfiles y altivas fisonomías contrastan con la "campechanía"
y la candidez de las viviendas mas tradicionales, sin envidiar la opulencia y ostentación de las
primeras, ya que en éstas mas sencillas se vive también con comodidades a "cuerpo de rey".
La sede del Ayuntamiento refleja los orígenes y el pasado de una gran industria de artillería y
nos acerca hasta la gran robustez y la amplia corpulencia de la Iglesia de San Juan Bautista,
así como a la portada blasonada de un antigüo palacio solariego en la Cuesta de la Arcillosa.
Un pequeño ágape nos da las fuerzas necesarias para subir hasta el Barrio de La Lombana
entre las miradas ansiosas y la tarea de colocar palabras al formidable paisaje que se cierne
ante nosotros. Aparece una reformada arquitectura montañesa con grandes casonas de tres
plantas y alargadas galerías de madera, formando las señas de identidad de esta comarca.
Nos despedimos de la localidad cruzando los estandartes vegetales del poderío indiano y con
la penetrante mirada de este simpático "minino" deseándonos un feliz viaje por estas tierras. 
Mientras rodeamos El Pedregal, aparece la visión espectacular de los picos Mies de la Llana,
atestados de las gratas y dulces fragancias recién cortadas de los pastos y forrajes del valle.
Aprovechamos la sombra de una nueva desviación que entre distraído coloquio nos acercará
hasta Somafuentes, una surgencia kárstica con abundancia de agua y una excelente calidad.
Toca ascender un empinado sendero siguiendo las marcas blancas y amarillas del itinerario,
atravesando un frondoso y exuberante pasillo vegetal a través de la espesura de un monte en
cuya profundidad hallaremos los delicados "aleteos" de las mariposas posadas en las flores.
Seguimos progresando entre un mar de helechos, ajusticiados por el calor sofocante del día 
y atemperando, únicamente, con las bonitas vistas que descubre el hermoso Valle de Revilla.
Tras obviar una pista a nuestra izquierda, nos montamos en el camino principal para abrirnos
paso por el escenario montañoso que reverbera y brilla con la luminosidad clara de un cristal.
La amplitud de la senda se inunda con los perfumes y efluvios que destila el enorme batallón
de eucaliptos, creando un ambiente balsámico y de frescor con sus ricos aromas mentolados.
A este elocuente episodio, se suma la belleza y el esplendor con que lucen algunas florecillas
decorando los dilatados y espectaculares horizontes por los que sobresale la Peña Cabarga.
El punto mas alto de la ruta es el Alto del Escajal, una pequeña collada que legitima nuestras
miradas hacia el macizo y cordillera de Las Enguizas y a la vertiente meridional del río Miera.
A partir de aquí la pista desciende con asombrosas panorámicas entre el laberinto montañoso
marcado por los casi setecientos metros de altitud de la Peña  Anconera y el  Codadillo y en  
cuyos seles y praderías se alimenta la numerosa cabaña ganadera que habita en este lugar.
Alcanzamos las ruinas y la desolación de algunos edificios situados en la aldea de Angustina
que nos va enseñando sus mejores perspectivas envueltas entre la mágia y el hechizo de un
agradable arbolado en el que también aparecen los signos y señales de renovadas moradas.
Disfrutamos de un paseo romántico y de las emociones que despierta esta bella arquitectura,
continuando a la derecha por un estrecho y claustrofóbico túnel vegetal, un espacio confinado
en el que tendremos el presentimiento de estar engullidos en una peligrosa selva amazónica.
A nuestra espalda quedan los fértiles prados por donde asoma la robusta Peña Campanario
que escucha impertérrita e impasible los alegres sones y las delicadas melodías del río Miera.
No vamos a olvidar el placer y la sorpresa que proporciona la intensa luminosidad del bosque
ni el evocador ambiente molinero que desdoblan sus riberas, las cuales cuentan con el sabor
de maravillosos rincones y la espectacularidad del paisaje que rodea estos viejos artilugios.
La margen derecha del río Miera se convierte en un amplio camino asfaltado para destapar
un gran repertorio de estampas naturales que tienen como remate y culminación la llegada a
uno de los parajes mas soberbios y fascinantes engendrado por las seductoras aguas del río.
El lugar supone una fuente de pura inspiración, una tranquila contemplación y la apuesta por
un baño relajante entre nítidas aguas, ayudándonos a recobrar y restituir el cansancio del camino.
Sentimos el suave vientecillo que recorre todos y cada uno de los rincones de esta magnífica 
foresta en la que aparece la maternal estampa y el profundo cariño familiar de estos equinos.
Un puente de piedra de bella factura nos emplaza en la pequeña población de Rubalcaba,
pudiendo contemplar la Ermita de Nuestra Señora de las Nieves y la estupenda arquitectura 
montañesa enmarcada con decorados balcones, grandes escudos  y su soportal o "astragal".
Siempre con la montaña cantábrica de fondo y por la margen izquierda del Miera, vamos a ir
desentrañando la parte mas urbanizada de este fantástico itinerario, comprobando el registro
y la variedad constructiva dispuesta y habilitada a lo largo del trayecto por el barrio de La Vega.
Nuestras andanzas cruzan la Capilla de San José, que guarda reliquias del Apóstol Santiago,
entrando de lleno a la localidad de Liérganes a través del majestuoso Palacio de la Rañada y
de la Casona de Cárcova, lugares donde se establecieron numerosos Flamencos que trabajaron en la Fábrica de Artillería.
Pasando la Ermita del Humilladero nos asalta la fachada plateresca de la Casa de los Setién
y en la Plaza Marqués de Valdecilla resalta la Casa de los Cañones de los años 1714 y 1716.
Esta plaza esta rodeada por un maravilloso catálogo de casonas barrocas de piedra, dando
a este espacio un impresionante ambiente rural aderezado por el sinfín de colores que cuelgan en sus corredores y galerías.
Símbolo y emblema de la villa, su Puente Mayor acoge la leyenda del Hombre Pez que desapareció nadando por el río Miera y apareció cinco años mas tarde en la Bahía de Cádiz.
Finalizamos este maravilloso recorrido por la comarca de Trasmiera tras haber disfrutado de
acogedores parajes y la magia de un verde imperturbable, cambiando a los maravillosos y
fascinantes azules del mar Cantábrico entre las solemnes vistas de la Bahía de Santander.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.                                                      Toda la ruta en fotos: PICOS DE BUSAMPIRO

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