CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

domingo, 12 de junio de 2016

CABO DE AJO

El día 9 de junio de 2016 decidimos pasear por el municipio cántabro de Bareyo para conocer en profundidad el abrupto Cabo de Ajo, un lugar mágico y de impecable naturaleza, recorriendo su atractiva ría, su solitario faro y su magnífica Playa de Cuberris como máximos alicientes de una costa hermosa y llena de matices. Pincha en el "play" y comenzamos.
La Iglesia Parroquial de San Martín de Tours (Barrio de Ajo), marca el comienzo de nuestros pasos, aunque antes nos orientaremos en el mapa, pudiendo descargar el "track" de la ruta en el siguiente enlaceCABO DE AJO
Dejando atrás el Barrio de Ajo,
nos encaminamos decididos en dirección este hacia el Camino de los Pozos
entre los verdes y luminosos prados y un sol, que a esta hora de la mañana, aprieta con fuerza.
Enseguida fijamos rumbo norte para enmarcarnos sobre las tranquilas aguas de la Ría de Ajo
siguiendo paralelos por los praderíos de Garma y El Manzanal
hasta alcanzar el Barrio Camino de Ajo, donde se sitúa el Convento de San Ildefonso, fundado en el siglo XVI por Don Alonso del Camino, conformando el primer templo completamente clasicista de Cantabria.
Como la mayoría de estos monumentos, estuvo abandonado mas de 180 años debido a la desamortización de Mendizábal en 1835.
Por detrás del convento
surge la "Senda Peatonal Ría de Ajo" de Interés Cultural, una senda que nos introduce entre una fresca y espesa vegetación
y que nos zambulle de lleno en
 la toma de contacto con las relajadas y calmadas aguas
de la hermosa y resplandeciente Ría.
El camino transcurre entre las zonas de La Llana y El Zaguán,
descubriendo paisajes de ensueño
y escrutando pequeñas playas que se asientan 
entre magníficos rincones
y recovecos dignos de retener en nuestras pupilas.
Aprovechamos para establecer varias fotografías y crear un hermoso y personal "waypoint" o "punto de referencia",
continuando nuestra navegación hacia la salida del mar
salpicados por bellos colores
y preciosos matices de la diversidad vegetal que nos rodea.
Continuamos el rumbo fijado
salpicados por los destellos de un primer golpe de vista
que nos penetra e intercala sobre una radiante, espléndida y lozana
arquitectura natural.
Poco a poco el sol se va difuminando, aunque la temperatura es la idónea para el paseo,
ahora entre una abundante maleza
que nos abre una estupenda perspectiva sobre la Ría y la Playa de la Arena.
Tras cruzar la Urbanización de La Sorrozuela, nos sorprenden estos tranquilos y relajados asnos tomando su sustento diario
sin apenas fijarse en nuestro caminar.
Alcanzando la costa Cantábrica, empieza la parte mas espectacular de toda la ruta, pateando rocas y praderas,
alojados entre un agreste helechal que continua, primero hasta 
una impresionante gruta que comunica con el mar,
para después asomarnos a este precioso balcón sobre las limpias y transparentes aguas cantábricas.
Al pie del abismo y del precipicio
admiramos el abrupto acantilado de esta monumental y apoteósica costa del Cabo de Ajo,
recorriendo su accidentado entramado,
 donde la acción del mar ha creado estas grandes oquedades en la roca que asemejan a unos grandes ojos y conocidos popularmente como La Ojerada o Las Gafas.
Antes de abandonar estos anteojos naturales del Cabo de Ajo, posamos sobre su escarpado litoral, dándonos cuenta que la niebla, poco a poco, nos va invadiendo y dominando territorio.
Ascendemos entre pastizales
a la parte mas alta del trayecto,
dominando a "babor" 
y "estribor"
la belleza y hermosura que se asoma al inmenso Cantábrico.
Desde la Punta del Rostro, nos trasladamos hasta la Casa de la Vela y Faro de Ajo, rodeados de una opresora y autoritaria niebla que ha ganado su enfrentamiento con el sol.
Con el faro a nuestras espaldas,
comenzamos el regreso por la nebulosa y turbia vertiente oeste,
surgiendo y brotando del suelo poderosos y atractivos colores 
que maquillan el oscuro ambiente.
Es hora de cruzar espectaculares y desmoronados acantilados
suavizados en algunas planicies rocosas.
Entre la agradable brisa marina, seguimos atravesando paisajes caprichosos
mas propios de tierras volcánicas
y territorios ardientes y violentos,
mientras nuestro compañero Alfredo logra llamar la atención de estos maravillosos caballos, 
envolviéndonos en una placentera y confortable atmósfera.
Mar y roca se muestran con inusitada fuerza
sobre el sutil y delicado oleaje
que alcanza la espléndida Playa de Cuberris
donde la solitaria playa de hoy, armoniza un alto espectáculo de calidad y belleza sobre el litoral cantábrico.
El retrato de la playa nos conduce hacia el tramo final de nuestra ruta,
pasando por huertas regadas por el Arroyo Villanueva
y descubriendo la típica estampa de esta bella comarca cántabra.
Antes de entrar al Barrio de Ajo y como colofón a nuestra andadura, nos convertimos en auténticos granjeros, dando de comer
y cuidando a estos maravillosos animales.
Casas nobles y solariegas como la Casona de Llabad Camino,
la ermita del Santo
y la Casa-Palacio del Carre desfilan ante nuestros ojos
para terminar este interesante itinerario en el punto de inicio donde comenzamos esta mañana: la Iglesia de San Martín de Tours.
Después de la comida y el café, ocupamos como únicos usuarios la Playa de Cuberris, ejerciendo un refrescante y tonificante baño en las todavía frescas aguas del Mar Cantábrico.
Y hasta aquí podemos contar. Tras esta hermosa visita llena de contrastes y peculariedades nos despedimos hasta una próxima aventura. El Cantábrico nos espera.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes. El resumen en vídeo en: CABO DE AJO

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