CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

martes, 19 de julio de 2016

MONTE CANDINA

El Monte Candina es "un monte pequeño muy grande", está ubicado en la costa oriental de Cantabria, entre el Valle de Liendo y la Ría de Oriñón, constituyendo una enorme mole calcárea que corona los 486 metros de altitud y que se yergue al borde del mar. Es 15 de julio de 2016. Pincha en "play" y comenzamos.
El paseo comienza en Oriñón, en la pequeña Iglesia Parroquial de San Pedro de Antioquía, reconstruida en el año 1975. Antes de comenzar la ruta vemos el mapa orientativo, mientras podeís descargar el itinerario en: MONTE CANDINA
Emprendida la marcha, nos infiltramos entre sus decoradas viviendas,
abandonando Oriñón entre las preciosas luces y sombras
y los agradables aromas de eucaliptos y demás vegetación que flanquean la carretera,
hasta llegar a un pequeño aparcamiento situado entre los kms 161 y 162 de la N-634, donde empieza la verdadera subida.
Un fuerte repecho entre la espesa vegetación 
nos va descubriendo los pequeños y frescos perfumes 
de elegantes flores y frutos.
Según vamos ganando altura crecen nuestros horizontes
por un camino muy evidente
donde escuchamos el persistente "tintineo" de varios rebaños de cabras que saltan y brincan entre las rocas.
Tras el collado, una pequeña bajada entre las depresiones de la Hoya Tueros y el Huerto de la Generosa
para rápidamente ascender,
entre nuevos tonos y colores,
a un pequeño asentadero donde divisamos la espectacular Hoya o Dolina de Tueros.
Seguimos a un buen ritmo ascendente para encaramarnos
y cabalgar sobre las hermosas olas y "tubos" kársticos
que nos embalan y arropan
hasta la magnífica y bella depresión de la Hoya Falluengo.
La buena señalización de puntos naranjas y rojos, nos conduce entre abundantes lapiaces,
hasta una grandiosa encina colgada en la ladera,
observando reducidas y diminutas plantas que surgen en este amplio y abrupto mar de piedra.
Navegamos por laderas de peligroso lapiaz, extremando y asentando con seguridad nuestros pies para evitar posibles torceduras,
entre los azules de un claro y diáfano cielo
y un suelo con predominio de los verdes.
Alcanzamos los restos de antigüas explotaciones mineras donde las diversas simas y dolinas nos recuerdan los duros y esforzados trabajos de los mineros en busca de hierro.
Resulta insólito, pero aquí, junto a el Cantábrico 
podemos ver buitres leonados volando sobre sus aguas, en cuyos acantilados nidifica la única colonia europea de estas rapaces carroñeras.
Logramos atrapar el Collado Llana de Tuero
para bajar por una calzada señalizada con puntos rojos hasta los Arcos de Llanegro u "Ojos del Diablo",
 unas oquedades al borde del acantilado con hermosas panorámicas del Cabo Cebollero, también llamado la "Ballena de Sonabia".
Retrocedemos hasta el collado Llana de Tuero 
para seguir la senda que nos llevará hasta los picos Candina y Salpico
En nuestra escalada rodeamos la preciosa Hoya Llandesagú
entre infinitos huecos 
y profundas cavidades,
hasta una estrecha portilla
que nos enmarca sobre la inmensidad cántabrica.
Estamos en la resplandeciente Hoya Negro divisando los ya visitados "Ojos del Diablo" que miran hacia el mar.
Solo nos falta otro pequeño empujón
para dirigirnos, en un reducido rodeo,
hasta los 489 metros del Pico Candina, con hermosas vistas del Pico Salpico y la amplia y luminosa Bahía de Santoña.
Tras descender, nos enfrentamos a enormes rocas, que en un corto trayecto y por la ladera de Hoya Negro,
logramos asaltar el Pico Salpico de 486 metros.
Esta atalaya nos deja maravillosas imágenes del Pico Candina,
la mirada al hermoso Valle de Liendo,
el vuelo sobre el Monte Buciero y la kilométrica Playa de Laredo
y el planeo sobre la "Ballena de Sonabia" y el municipio de Islares.
Momentos para el recuerdo de nuestro desaparecido compañero Álvaro Paredes y allá donde estés siempre te llevaremos en nuestros corazones.
De nuevo las cabras se cruzan en nuestro camino de descenso
entre la espectacular y sensacional Peña del Ahorcado y la escondida Playa de San Julián.
La bajada se llena de hermosura y de un atractivo encanto,
llegando a la zona mas difícil de todo el recorrido, no especialmente dificultoso,
pero obligándonos a utilizar las manos, a ejecutar pequeñas trepadas
y a traspasar pequeños pasos aéreos.
Los colores brotan del interior de las rocas
en una senda muy pedregosa
que amaina y se debilita bajo el colosal farallón que parece emerger del mar.
Hemos cambiado los puntos de seguimiento "naranjas" por los "negros" hacia la ruta costera, con bellos contrastes
y un estrecho paso con cuerda, que facilita el paso y reduce el vértigo de los mas desconfiados.
El paisaje se suaviza y el itinerario se hace muy agradable
cruzando el encantador y cautivador horizonte que se extiende entre El Orao 
y toda la costa este de Cantabria, alcanzando entre la bruma, el litoral Vizcaino.
El Paso de Las Presas nos ofrece excelentes vistas de las Puntas de Sonabia y Lanzadoiro 
descendiendo en varios zigzags ante la cálida y acogedora luz del Cantábrico.
Atrás dejamos un exuberante universo pétreo
mientras por delante, vamos restando pendiente y perdiendo altura
para llegar hasta la excelente y formidable Playa de Valdearenas o de Sonabia.
Esta playa, aparte de ser conocida por la práctica del nudismo nos sirve para refrescarnos y desempolvarnos en aguas de una pureza y nitidez inigualables.
Nos alejamos de la paradisiaca playa y su descomunal Punta Yesera
llegando hasta la Ermita Virgen del Refugio de Sonabia,
para en un pequeño paseo junto a la carretera, ir desgranando las cimas de la Sierra de Hoz
y zarpar sobre el precioso oleaje
que nos depositará en la maravillosa Playa de Oriñón.
Terminamos este recorrido lleno de encanto donde hemos disfrutado de unas magníficas vistas del mar Cantábrico, muy recomendado para todos aquellos que quieran mirar al cielo y respirar hasta unir tierra y mar al mismo tiempo.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
Hasta una nueva aventura.

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