CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

domingo, 6 de noviembre de 2016

CALDERAS DEL RÍO CAMBRONES

Merece la pena acercarse hasta la vertiente norte segoviana de la Sierra de Guadarrama, para realizar un estupendo paseo a orillas del intrépido río Cambrones, que a lo largo de su curso, ha modelado espectaculares y bellas piscinas naturales que las gentes de estas tierras denominan "Calderas". Pincha en "play" y comenzamos esta aventura.
Esta pequeña excursión familiar fue realizada el 1 de noviembre de 2016 y parte desde la Plaza Mayor del municipio de La Granja de San Ildefonso, para dirigirnos desde el centro del pueblo por el Paseo del Pocillo, en busca del Puente de la Princesa, al norte de la localidad. El mapa y todos los datos del itinerario de la ruta podeís descargarlos en: CALDERAS DEL CAMBRONES
En una curva muy pronunciada abandonamos el asfalto y pisamos sobre el Paseo de la Casa de Vacas (Rancho de Berruetas)
situándonos sobre el pequeño Puente de la Princesa que salva las corrientes de los arroyos de los Chorros Grande y Chico.
El otoño viste de color este amplio camino
rodeado de grandes y enormes chopos
con vistas a los 1647 metros del Monte Atalaya.
En apenas medio kilómetro alcanzamos sendas puertas metálicas negras a ambos lados de la travesía, tomando la de la izquierda por un paso canadiense
que nos permite tomar un precioso sendero por la dehesa Mata de la Saúca.
"Marzo trae las hojas y noviembre las despoja" y "si noviembre empieza bien, confianza es de tener". El grupo discurre con una extraordinaria temperatura
bajo la maravillosa gama de tonalidades y matices
que la dehesa nos ha preparado en este día,
hasta abordar un idílico puente de madera 
que salva las inquietas y frescas aguas del río Cambrones
en un paraje de gran belleza.
Tras cruzar el puente, seguimos paralelos al río, aguas arriba, coincidiendo con un grupo de personas que practican "paseos a caballo" por estos hermosos lares.
Nosotros aprovechamos para jugar con el entorno
mientras vamos descubriendo las orillas y riberas del río Cambrones dotadas de fantásticos reflejos y destellos, 
conducidos entre portentosos robles
y mágicas fresnedas
que elaboran un precioso contraluz por esta fenomenal senda ribereña.
Sin darnos cuenta, alcanzamos la llamada Cacera Madre del Cambrones, que es el nombre que recibe esta acequia para la repartición del agua a diferentes lugares y municipios.
Salimos del bosque por una altiva vereda
y enseguida volvemos a bajar hasta el nivel del río para admirar y sentir este delicioso bosque
que rebosa frescura y agradables melodías en sus aguas.
El paseo encantador y atractivo
se convierte en tortuoso al tener que desviarnos de la orilla
para salvar los diferentes escarpes rocosos del río, aunque a tiro de piedra del mismo.
Un precioso ambiente rodea esta primera Caldera,
donde el silencio, el misterio y la imperturbabilidad 
son rotos por nuestra presencia.
Volvemos a subir al camino principal para rebasar el siguiente escarpe
e inmediatamente descendemos de nuevo para disfrutar de las próximas pozas,
donde tocamos y sentimos su adusta belleza y nos preguntamos, ¿como íbamos a encontrar aguas tan frías en un lugar denominado Las Calderas?
Recuperamos el camino a media ladera
para retozar con la fotografía
y regalarnos un corto espacio de tiempo para descansar.
Continuamos el itinerario, asomándonos a un balcón natural
desde donde oteamos el profundo "tajo" 
por el que se precipita el río Cambrones.
La senda desciende hasta la fragosidad de majoletas y escaramujos, donde encontramos una fuentecilla a ras de suelo.
En este mismo lugar surge una hermosa vaguada rodeada de abedules y chopos que acoge otra preciosa y recogida Caldera
ideal para retratarnos en su espectacular entorno
mientras escuchamos el excelente rumor y la exquisita musicalidad del río.
La vereda continua entre un bonito helechal por un amplio meandro
que toma un acentuado giro junto a grandes riscos
que contienen entre sus paredones otro gran bodón o charca. Es el momento de vadear
y cambiar de margen, ascendiendo un corto y empinado repecho
hasta un roquedo para descender por una escabrosa pendiente
hasta la extraordinaria y estupenda Caldera del Guindo.
Una preciosa "puesta en escena" de oscuras aguas y mar de rocas
que se engalana entre bellos destellos a la sombra de un nítido lienzo otoñal, sería una de las descripciones mas acertadas para esta gran obra de la naturaleza.
Después de saborear la estupenda Caldera del Guindo, trepamos facilmente entre las rocas para asaltar la agreste Caldera de Enmedio, donde apreciamos este abrupto cuenco de paredes esmeriladas en la que se remansa el río tras una estrepitosa cascada.
Mas arriba, el Cambrones se viste con sus mejores galas
encontrando entre los peñascos la soberbia y prodigiosa Caldera Negra.
Una mirada atrás para observar como se abre paso, este tenaz e inflexible río, por este pasillo granítico tan bello en esta época del año.
Podemos seguir una trentena de metros mas para seguir investigando sus rincones
de gran luminosidad, singular cromatismo
y profunda espesura
hasta llegar a una pequeña atalaya, por donde encajonado, baja este alborotado Cambrones 
cuyos primeros pasos surgen en el Puerto de Malangosto.
Emma, la mas pequeña del Comando Senderista de hoy, nos muestra el espectacular entorno
y el brutal paisaje que conforman las Calderas del río Cambrones.
Bien nutridos y descansados, abandonamos el magnífico lugar
descendiendo y desandando lo andado
entre una perfecta estampa otoñal.
Seguimos bajando entre aromas de escaramujos
e infinidad de herbáceas 
que se asoman a Montón de Trigo y La Pinareja en el horizonte.
De la delicada y suave senda
pasamos al camino
bajo la cumbre del Pico Atalaya,
donde comienza un particular "encierro" en las proximidades del Rancho de la Tejera,
escondiéndonos en el interior del bosque
que nos acerca, de nuevo, hasta el puente de madera que cruza el río.
Notamos una vez mas el placer del paseo sin prisas,
el disfrute del juego
con la pequeña del grupo
y un aura de felicidad que invade estos hermosos rincones.
Terminamos esta estupenda aventura sobre el Puente de la Princesa
con la mirada en Peñalara, después de deleitarnos con el estupendo menaje del río Cambrones que nos ha cocinado el mas exquisito de sus paisajes.
Saludos de Comando Senderista a tod@s caminantes.
Hasta una próxima aventura.
Álbum de fotos en: CALDERAS DEL RÍO CAMBRONES

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