CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

sábado, 8 de abril de 2017

MOLINOS DE FARIZA

El día 5 de abril de 2017 nos desplazamos hasta el municipio zamorano de Fariza de Sayago para descubrir, su rico e interesante patrimonio etnográfico, formado por sus molinos en el entorno del Arroyo Pisón y la extraordinaria riqueza paisajística que atesora este hermoso territorio fronterizo. Pincha en el "play" para comenzar esta estupenda aventura.

La Iglesia Parroquial de San Julián es testigo del comienzo de nuestros pasos, cruzando algunas calles del pueblo que coinciden con la indicación "Camino de los Arrieros", hasta bajar a buscar,
entre dulces aromas y vistosos colores, un pontón de piedras que cruza el Arroyo Pisón.
El mapa de orientación y todos los datos del itinerario enMOLINOS DE FARIZA 
Paralelos al arroyo y por su margen derecha,
abandonamos las últimas casas de Fariza, apareciendo el primer molino al otro lado de la corriente, en un idílico lugar
con una amplia y dilatada balsa de gran belleza.
Unos metros mas adelante emerge el Molino del Maestro, situado en un precioso lugar y en buen estado de conservación.
Continuamos el rumbo del Pisón, acariciando su majestuoso entorno de principios de primavera
creando un delicado espejo de maravillosos brillos y reflejos.
Sin posibilidad de perdernos, el encinar nos va envolviendo
entre los cercados de piedras que aquí denominan "costillas"
y que se asoman a este fresco y maravillosos vergel abarrotado de fresnos, álamos y enebros.
Las viejas construcciones de piedra se van interponiendo en nuestra senda
mientras desfila un asombroso escenario en el que podemos imaginar, escondidos entre la exuberante vegetación de ribera, a los contrabandistas con sus mercancías, en un ir y venir entre España y Portugal.
Algunos molinos no han resistido el paso del tiempo aunque las huellas de sus azudes quedan grabadas y esculpidas en el terreno.
La comodidad y la infinita serenidad nos acompaña junto al arroyo
y el lozano verdor de sus orillas,
alcanzando otro pequeño pontón de lajas de piedra 
que nos muestra el siguiente molino.
En el exterior han quedado olvidadas las viejas y desgastadas ruedas que tantos y tantos granos molieron y trituraron
y en su interior escuchamos y sentimos los profundos ecos de un pasado ya lejano.
Frente al molino, superamos un pequeño contrafuerte rocoso desde donde divisamos 
uno de los tramos mas espectaculares y escarpado que ha creado el Arroyo Pisón.
La temperatura es ideal para caminar entre el frondoso encinar
prestando atención al delicioso y placentero rumor del río
sobre el que flotan los suaves y sensibles matices de la infinidad de ranúnculos acuáticos, conocidos también como, "hierva lagunera" o "cancel de las ninfas".
Cruzamos el cauce para admirar los alrededores de otro vetusto molino
y sus gastadas y longevas piedras.
"Cuando abril abrilea, bien luce la primavera". Seguimos caminando bajo un hermoso cielo
que ilumina este excelente valle,
conquistando las enormes lajas graníticas del bello y prodigioso pontón Fuente del Puerto,
decorado y ataviado con sus mejores galas. Tras cruzarlo, abandonamos definitivamente el cauce del arroyo
en progresiva y suave ascensión
con vistas al pueblo de Cozcurrita, situado sobre un risco entre los valles de los arroyos Mimbre y Pisón.
La senda se engalana y embellece
entre los vistosos colores de diferentes plantas rupícolas
y las sutiles y esbeltas flores que progresan a nuestros pies.
Tomamos y fotografiamos la Fuente de Nuestra Señora
que nos conduce por un terreno empinado
hasta la Ermita de Nuestra Señora del Castillo que, asentada sobre un antigüo castro astur,
constituye una de las ermitas mas monumentales que hay en la comarca de Sayago,
formando un balcón estratégico de magníficas vistas sobre los Arribes del Duero.
Marcamos nuestro paso por estos hermosos lares,
continuando una entretenida visita por un largo muro en el que encontramos
diferentes mensajes tallados y cincelados sobre las piedras.
La altiva y portentosa espadaña de la ermita
nos enseña el sendero y camino hacia el Mirador de las Barrancas,
entre algún chozo de piedra
y una pequeña y colorida pradera.
Nos adueñamos
e invadimos el Mirador de las Barrancas,
observando como el profundo tajo modelado por el Arroyo Pisón
nos rodea hasta sucumbir y entregar sus aguas al Duero,
disfrutando de las vistas de Portugal y la inmensa espectacularidad de la gran hendidura que forma el Duero y sus arribes.
Retomamos el mismo camino
hasta el cruce donde las señales indican que debemos ir hacia el pueblo de Cozcurrita,
divisando hacia el fondo del valle y a duras penas entre las rocas, otro destartalado y achacoso batán.
Tras cruzar el Arroyo Pisón, pasamos rápidos y veloces bajo unas rocas que parecen estar en equilibrio inestable
junto a los muros de otro olvidado molino,
para ir ganando altura sobre el cañón
por una ladera escarpada que nos orienta y dirige
hasta el pueblo de Cozcurrita.
La austera iglesia de Santa María Magdalena destaca con su sencilla espadaña románica
mientras atravesamos este hermoso pueblo con aromas de piedra y teja,
tropezándonos a la salida con la ternura y docilidad de estos simpáticos burros zamoranos.
El Cigueño junto al pozo, raquítico en capacidad y en caudal, nos sigue recordando la penuria y escasez del agua en los largos estíos.
Decidimos seguir hacia el norte en busca
de la Era de los Trigales,
fuente de gran calidad que nos consigue sorprender entre hermosas praderías.
Regresamos hacia el pueblo con entretenida charla
mientras los amables, simpáticos y cariñosos burros se acercan para desearnos un buen viaje y decirnos "un hasta luego"....
Desde la iglesia bajamos la ladera de este promontorio
hasta el Puente Alta sobre el Arroyo de la Mimbre,
apareciendo un desvío a la derecha que llega hasta el Molino de Matarrana.
Tomamos el GR-14 que nos llevará de nuevo a Fariza, cruzando el luminoso Valle del Monte
a través de la zona de "El Modorro" por un ancho camino rodeado de encinas, enebros y tomillos.
La ruta discurre a la sombra de una interesante fresneda
con ineludibles tonos primaverales llenos de color y frescura
y entre una desperdigada y extensa ganadería vacuna.
Pequeñas parcelas rodeadas de vallados de piedra
y varias encinas de esplendoroso porte nos ayudan a alcanzar
el magnífico y bello Arroyo Pisón
en las inmediaciones del Puente Grande de Fariza, dando por concluida esta estupenda aventura.
No nos vamos de Fariza sin recuperar fuerzas en el restaurante "Casa Monse", donde sus gerentes Tomás y Monse, nos prepararon una excelente comida.
Muchas gracias por toda la atención personal y por estar atentos a nuestras necesidades.
La tranquilidad, la placidez
el sosiego, la calma;
todas estas acepciones se engrandecen en presencia de este excepcional patrimonio etnográfico que se diluye y envejece entre la espectacularidad paisajística e idílica de esta hermosa comarca sayaguesa.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
ÁLBUM DE FOTOS: MOLINOS DE FARIZA 

1 comentario:

  1. Genial reportaje!!! a la altura de la jornada que pasamos!!! la felicidad es un paseo con amigos!!! enhorabuena, las fotos increíbles y los textos insuperables.

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