CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

jueves, 16 de noviembre de 2017

DESFILADERO DE LOS TORNOS

Dentro de la provincia de Burgos, entre las localidades de Tudanca y Cidad de Ebro, el río Ebro se abre paso labrando un hermoso, profundo y sinuoso cañón cargado con una extraordinaria belleza paisajística, constituyendo una de las rutas senderistas mas atractivas del norte burgales. Es día 15 de noviembre de 2017. Pincha en "play" y comenzamos.
La iglesia de Tudanca, dedicada a Santa María Magdalena, es el inicio de nuestra aventura. Sus bellas callejuelas poseen ese sabor rústico de los pueblos alejados del mundanal ruido
y se refugian entre el sosiego y la serenidad de sus preciosos rincones
marcados por la usual y acostumbrada rutina que marca el tranquilo y apacible paso del tiempo.
Todos los datos del itinerario los podeís ver y descargar en: DESFILADERO DE LOS TORNOS 
Abandonamos el pueblo por una magnífica pradera natural bajo enormes peñas calizas
entre el crepitar y el crujido de las miles de hojas desprendidas de la chopera,
y sobrepasando, sin cruzar, este típico pontón.
El paseo, paralelo al Ebro, nos va dejando estupendas vistas
entre un fértil y agradable bosque de ribera
donde domina la encina.
Vamos disfrutando de la clara nitidez de las aguas del río
que nos devuelve con mayor transparencia y calidad las imágenes de este admirable entorno.
El desfiladero comienza a oprimir al río 
y el camino se ve obligado a ascender entre el estrechamiento de los cantiles,
mostrándonos un maravilloso panorama.
El fuerte repecho cruza por infinidad de carrascas,
trazando varios zig-zags
y poniendo nuestros corazones a su máximo rendimiento
para salvar el fuerte desnivel
y deleitarnos con la extraordinaria postal que nos muestra el paisaje.
Hemos alcanzado el Alto de los Tornos
y afrontamos un marcado descenso por la umbría de la ladera
entre vistosas tonalidades
y gélidas temperaturas.
La Sierra de la Albuera ondula los bosques y se desliza hasta la ribera del Ebro,
con la que nosotros hemos contactado de nuevo,
exhibiendo un espectacular escenario
y construyendo una sensacional armonía.
Vamos analizando la naturaleza en sus pequeños detalles
fijándonos en sus extraordinarios y reveladores contrastes
y anotando la variedad del camino y sus ágiles y sutiles ademanes.
La senda continua entre la espesura de quejigos, enebros y sabinas
alcanzando su máxima frondosidad entre la zona de Las Corrientes y Las Canalejas
y donde deambula una nutrida y numerosa cabaña vacuna.
Sin darnos cuenta hemos llegado a la localidad de Cidad de Ebro, pudiendo admirar la ermita mozárabe de Santa María,
la Iglesia Parroquial de San Román, en cuyo atrio existe una placa donde se indica que la iglesia se reedifico en el año 1603 por orden de Pedro Fernández Velasco, Señor de Manzanedo.
Continuamos nuestros pasos por el pueblo
entre sus bellas casas de estilo montañes y balcón corrido con la típica arquitectura tradicional de las Merindades
para seguir nuestro itinerario hasta el coqueto puente
que vadea el río Ebro.
Cruzamos el curvilíneo pontón
para tomar la carretera que nos llevará hasta la pequeña localidad de Vallejo de Manzanedo.
Hemos elegido la carretera para obtener impresionantes panorámicas
y una fabulosa ornamentación
aunque tendremos un desnivel mucho mayor y mas marcado.
En la subida encontramos un estupendo mirador
para observar las mejores perspectivas 
y las destacadas galas con las que luce el río en la profundidad del desfiladero.
Con un poco de esfuerzo y ahínco calmamos nuestra sed en la fuente que hay a la entrada 
de la pequeña y hermosa aldehuela de Vallejo de Manzanedo,
fijándonos sobre todo en su llamativa y vistosa arquitectura popular.
Partimos de Vallejo de Manzanedo
internándonos por un espeso encinar,
ingresando de nuevo entre el abrupto e intrincado paraje de Los Tornos, siguiendo ahora las señales blancas y amarillas del sendero de pequeño recorrido.
Descendemos suave y paulatinamente
girando a la izquierda por un bonito valle
tomando una vereda a la derecha que va colgada, literalmente, 
sobre el abismo y el precipicio del río Ebro.
Logramos llegar a la zona mas espectacular y llamativa de todo el camino
extremando todas las precauciones en los pasos cortados en la roca,
bajo un colosal y gigantesco farallón
que nos minimiza y empequeñece bajo sus verticales paredones.
Recorremos el perímetro del meandro entre un sugestivo paisaje
que nos introduce por un sombrío y cautivador refugio
que se convierte en un bello y perfecto arco natural.
Solamente nos queda un pequeño y corto repecho donde tenemos que efectuar una trepada, agarrándonos literalmente a la roca y poniendo en práctica toda la prevención y cautela que merece.
La senda se va serenando frente a la sinuosidad de las crestas
descendiendo de una manera sosegada y apacible hasta la tranquila y reposada orilla del río
que nos brinda y obsequia
con su mejor catálogo de imágenes.
Aromas de un otoño ya mediado, nos van acompañando
sobre la tersa y delicada escritura del río
que se extiende bajo los surcos del puente y que sella el final de nuestro viaje. 
Hemos vivido un delicioso entorno natural lleno de hoces, escarpes y barrancos
por el hermoso y salvaje territorio de Los Tornos
que constituye las mas grandiosas, bellas, sutiles e intrincadas orillas burgalesas de los Cañones del Ebro. 
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
Hasta una nueva aventura.
ÁLBUM DE FOTOS: DESFILADERO DE LOS TORNOS