CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

domingo, 15 de marzo de 2020

BARRANCO DE LAS CINCO VILLAS

El día 11 de marzo de 2020 emprendemos una hermosa excursión para conocer el "Barranco de las Cinco Villas", uno de los enclaves mas bonitos del Valle del Tiétar situado al sur de la provincia de Ávila y formado por los municipios de Cuevas del Valle, Villarejo del Valle, San Esteban del Valle, Santa Cruz del Valle y Mombeltrán. Pincha en "play" y comenzamos nuestra andanza.
Una vez repasado todos los datos del itinerario en BARRANCO DE LAS CINCO VILLAS, fijamos el comienzo de nuestros pasos junto a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista en la localidad de Mombeltrán. 
Vamos recorriendo algunas calles del pueblo para salir por su parte norte hasta encontrar
el precioso camino cementado a seguir por la senda catalogada como PRC-AV49.
Un fuerte repecho caldea nuestras piernas mientras las gotas de sudor acuden y resbalan por nuestra frente
sin darnos tiempo para encandilarnos y saborear el estupendo paisaje que nos circunda.
El Risco de las Morillas preside la llanada de los Cerritos del Valle, un delicioso paseo entre cultivos de viñas y olivos
que va descendiendo y descolgándonos paulatinamente
hasta alcanzar las interioridades de un pequeño bosque mixto
por donde discurren las alegres aguas del Arroyo del Herradero.
El cruce por un pequeño pontón nos devuelve la luminosidad del día
que va resaltando y distinguiendo el primor que surge a nuestros pies 
y las encantadoras tonalidades que brotan hacia el cielo.
Desembarcamos en el camino conocido como Corredera Marcoe, un camino a media altura
con estupendas vistas del valle a nuestra derecha,
topando de frente con el soberbio escenario que marcan los 2022 metros del Pico Torozo
y los 1785 metros de altura del Risco Gordo.
Seguimos la suavidad del descenso entre una animada charla
con la fantástica panorámica del pueblo de Cuevas del Valle a los pies del Torozo.
Nos adentramos por la Calle Real de esta atractiva villa con sus hermosas casas de piedra 
hasta alcanzar una pequeña plazoleta donde podemos saciar nuestra sed
y "echar una parlada" con las gentes del lugar.
Continuamos por la Calle de los Soportales que conserva todo el sabor de la arquitectura popular de la zona, con bellas balconadas, aleros de madera
y encantadoras fachadas que le dan un encanto especial.
La Iglesia Nuestra Señora de la Natividad y su Ayuntamiento
nos expulsan del pueblo con una maravillosa imagen cercana a la primavera.
Bajamos por la carretera y hacia la izquierda recuperamos la senda que nos lleva hacia otro puente de piedra con barandillas de madera
que nos encamina de forma tranquila y agradable 
entre los ecos y resonancias de los pequeños y seductores saltos de agua
que modela y configuran la corriente del Arroyo Pasaderas.
La senda se introduce por un tramo de auténtica belleza natural
entre continuos contrastes y combinaciones de colores y perfiles
que van creando gradualmente una magnífica sensación de armonía
sin debilitar o degradar el extraordinario placer y sabor que nos dejan.
El paraje de Los Hostillos engendra un maravilloso entorno montaraz con infinidad de olivos
por donde seguimos transitando entre el carácter y la variedad del camino 
que nos deparan los dulces aromas de la flor del cerezo
y los estupendos bancales de vid que relucen entre la montaña.
Llegamos al Mirador del Valle para realizar un fenomenal retrato con nuestro mejor gesto y nuestras destacadas sonrisas. 
El sendero continua adaptándose a las desigualdades de la tierra y nos acerca hasta Villarejo del Valle, enmarcado entre una portentosa arquitectura natural.
La Ermita de nuestra Señora de Gracia nos saluda a la entrada del pueblo
y unos metros mas adelante podemos cargar nuestras cantimploras en la Fuente del Llano.
Seguimos el Vía Crucis por las diferentes estaciones
que nos introducen por el sabor popular de sus calles
hasta alcanzar el gótico isabelino de la Iglesia de San Bartolomé.
El silencio y la serenidad del pueblo se rompe con la placentera y agradable conversación con alguno de sus moradores
mientras sus otros "residentes" nos otorgan una mirada llena de ternura y delicadeza.
Abandonamos Villarejo del Valle descendiendo hacia el rústico puente de piedra
por donde baja la corriente del Arroyo de Rioseco
con la mirada atenta del eterno e imperecedero Torozo,
cruzando el hermosísimo valle del Arroyo de Tabladas
y abordando el estupendo paraje del Alto de las Doncellas.
Una fuente abrevadero nos sirve para aplacar nuestra sed
y efectuar un descanso para descubrir la hermosura absoluta del campo
y abrazar acariciando la tierra desde los ojos.
Vallados de piedra entre la multitud de olivos
nos encauzan por una senda granítica
hasta el Puente sobre el Arroyo Horcajo donde existe un área recreativa de descanso junto a la piscina natural.
La Iglesia de San Esteban del Valle destaca majestuosa entre las casas del pueblo
y la Calle San Pedro Bautista nos alojará entre la perfecta sillería de su Ermita.
El calor sigue apretando con firmeza, obligándonos continuamente a repostar y a refrescarnos en El Pilón, una fuente de granito de principios del siglo XVI.
Abandonamos San Esteban del Valle entre sus rúas y callejuelas
subiendo por la carretera hasta su inhiesto Rollo o Picota, emblema de la independencia jurisdiccional de Mombeltrán alcanzada en el año 1693
para alcanzar, un poco mas adelante, las mejores vistas de la Ermita de San Andrés.
Dejamos la carretera y volvemos al polvo del camino
para entrar a disfrutar de la sombra de un pequeño pinar
en cuyos claros oteamos pequeñas tenadas de piedra que dibujan un paisaje que roza lo idílico del lugar.
Continuamos por una zona frondosa entre pinos, robles y castaños
que nos dejan ver las altas cúspides de La Mira y El Torreón de Los Galayos.
La fragancia y el perfume de la resina
nos acompañan por la primaveral senda que nos introduce
en el pueblo de Santa Cruz del Valle, con espectaculares vistas de la Sierra del Arenal.
El paseo por el pueblo nos muestra su Iglesia Parroquial de la Exaltación de la Santa Cruz,
la Ermita de San José del siglo XIX
y el símbolo de la independencia de la Villa situado en La Majadilla.
La suave orografía del Monte de la Abantera nos impulsa por un estrecho sendero 
en el que nuestros sentidos se verán desbordados ante la grandeza del entorno donde se sitúa la Villa de Mombeltrán.
Seguimos el precioso descenso hasta cruzar la carretera
para tomar una pequeña cañada de piedra
que baja hasta las ruinas de El Jarillo
con impresionantes vistas del Castillo de Mombeltrán.
Nos sumergimos en las nítidas aguas del Arroyo Prado La Torre
donde en alguno de sus remansos iniciamos la temporada de vaño.
A nuestra espalda queda la vista de Santa Cruz del Valle enclavada en el monte, ascendiendo la fuerte pendiente a Mombeltrán,
que nos deja en el antigüo Hospital de San Andrés 
situado en la maravillosa Plaza de la Corredera.
Tras disfrutar de un suculento menú y comentar las anécdotas del viaje, visitamos el Castillo de los Duques de Alburquerque de finales del siglo XV,
dando por concluida esta hermosa ruta que despertó todos nuestros sentidos para extraer las infinitas y maravillosas imágenes con las que nos obsequiaron estas tierras y llevarlas con nosotros al marchar.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes. Hasta una próxima aventura. 
ÁLBUM DE FOTOS: BARRANCO DE LAS CINCO VILLAS y en Facebook: BARRANCO DE LAS CINCO VILLAS 

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