CAMINANDO, AL VIAJERO LE BROTAN DE SUBITO ALAS EN EL ALMA, DESCONOCIDOS MUNDOS EN EL MIRAR

viernes, 26 de junio de 2020

ACANTILADOS DE MIENGO Y CUCHÍA

El día 24 de junio de 2020 nos acercamos hasta la localidad cántabra de Miengo para realizar un precioso recorrido por la costa central de Cantabria. Pincha en el "play" del reproductor y comenzamos esta interesante aventura. 
La Parroquia de San Miguel Arcángel marca el inicio de nuestros pasos, habiendo estudiado todos los datos del mapa y su itinerario enACANTILADOS DE CUCHÍA 
Ponemos en movimiento nuestros cuerpos en busca de la costa y el mar
entre sutiles aromas del heno recién cortado
y la frescura que desprenden sus prados.
El sendero, poco a poco, nos acerca hasta la Ría de Mogro
que constituye la amplia y dilatada desembocadura del río Pas.
El Parque Natural de las Dunas de Liencres se extiende por su margen derecha
creando unas vistas encantadoras entre la suave neblina tan típica y tradicional en estas tierras santanderinas.
Un interesante colorido logra atraer nuestra atracción 
llegando a la rocosa Playa de la Robayera,
emprendiendo un peligroso tramo con roca humedecida
que puede producir algún traspiés y resbalón
y en el que las olas en días de temporal batirán con fuerza estas escolleras.
Recuperado el equilibrio y la estabilidad, hemos ascendido un pequeño repecho
que nos depositará sobre la Punta del Águila.
Tomamos dirección oeste saltando entre las piedras
con multitud de toboganes, pequeñas subidas y bajadas
y escuchando el claro y conciso batir del mar
cuyas olas, altas y blancas, rompen con vigor sobre los obscuros acantilados.
El camino sigue descubriendo los tenues matices
y las recias tonalidades de un sinfín de plantas y vegetación que alegran nuestra senda.
Transitar por los prados de Cantabria es pasear entre multitud de "vacunas"
que con tremenda y enorme tranquilidad asisten al paso de todas nuestras unidades.
Enseguida llegamos a la solitaria Playa de Usgo, un precioso arenal de 400 metros de longitud y encajada entre exquisitos acantilados.
Muy cerca del aparcamiento de la Playa de Usgo, tomamos un camino
que nos dejara en la base para iniciar y remontar la rampa mas dura del día,
acallando todas nuestras palabras y con los corazones latiendo intensamente.
Ya en la cima, recuperamos pulsaciones y aliviamos nuestro resuello
observando las gratificantes vistas de la Playa de Usgo y el tramo de costa recorrido.
Descendemos entre el frescor de la pradería
atendiendo a los movimientos y a la mirada portentosa de este gran semental
que parece decirnos "cuidadito con molestar e importunar a toda mi familia".
Un espectacular abismo se abre sobre los Acantilados de Cuchía
que escuchan la agitada voz del Cantábrico y que constituye una especie de compañía turbadora para el caminante.
El oleaje va y viene con un sorprendente clamor, tenaz, perseverante, insistente, batiendo toda la costa,
amansando y relajando sus aguas a intervalos para que los pescadores de estos lugares puedan salir a "faenar" y ganar su sustento diario.
La relajante bajada se convierte en un atractivo balcón sobre las pequeñas islas que rodean la Punta del Cuerno
nombrándolas de derecha a izquierda como los islotes de Solita, Las Pelies, Casilda y Segunda, Isla de los Conejos que es la mas grande y junto a ella la Isla Demetria.
Seguimos con un animado coloquio y profundo "palique" 
terminando esta trepidante y abrupta senda costera
que alcanza la extraordinaria y maravillosa Punta del Cuerno.
Nos recreamos con sus estupendas panorámicas
aderezadas y ornamentadas con sus gráciles galanterías,
divisando un espacio enormemente bello
en sus magníficos alrededores 
y sus encantadores aledaños.
Después de retroceder unos 250 metros para salir de la Punta del Cuerno,
retomamos el sendero entre cerramientos de alambre por la cresta del acantilado
con la misma cadencia que las olas van lamiendo la playa sobre esta costa tan accidentada.
La bajada a la Playa de los Caballos se convierte en un estimulante paseo
bajo el precipicio de sus paredones calizos
que se suavizan sobre el húmedo y firme arenal que constituye esta paradisiaca playa, avanzando con la incertidumbre de no saber si había salida o tendríamos que retroceder.
Al final de la playa y entre las piedras sube un pindio sendero
con la dificultad de atravesar por un terreno erguido y resbaladizo con ayuda de barras de acero encastradas para agarrarse
y donde el esfuerzo nos deja unas intensas y espectaculares postales
sobre una de de las últimas playas salvajes de Cantabria.
Desde la Punta de Afuera divisamos el Faro de Suances
para seguir recorriendo el litoral por la Playa de Cuchía, también llamada Playa de Marzán.
Por detrás de la playa comienza una larga pasarela de madera
que permite observar el sistema dunar de estos enormes volúmenes de arena,
además proporciona y posibilita el paso sin estropear la intensa vegetación y flora de este humedal.
Un estrecho sendero nos aupa hasta el Mirador de Punta Marzán donde el río Saja entrega sus aguas convirtiéndose en la Ría de San Martín de la Arena,
junto a la Playa de la Concha en la localidad de Suances,
obteniendo una privilegiada vista del espigón y Playa de Marzán.
Tomamos rumbo en dirección sur por una amplia pista 
que rodea la antigüa Cantera de Cuchía, explotada por la empresa Solvay para la extracción de piedra caliza y convertida en la actualidad en un proyecto para fomentar sus valores naturales.
En Punta de la Cal encontramos un pequeño y coqueto puerto con varias embarcaciones
disponibles para navegar por la atrayentes marismas y humedales que el río Saja descubre a lo largo de las localidades de Cuchía y Cudón
y donde una tropa de gaviotas encuentran el alimento que las permite su mantenimiento.
Una larga subida por la carretera hacia el Barrio de Carriazo-Miñazo
nos deja los toques de delicada belleza y hermosura
combinados con los profundos aromas y fragancias de una infinidad de hortensias.
Probamos y catamos unos frutos muy parecidos a las guindas 
frente a sendos rebaños de borricos
y cabras con el Cueto de Mogro en lontananza
terminando nuestra aventura con "foto finish" en la Iglesia Parroquial de Miengo.
Tras unas cervecitas y la comida en un restaurante de Mogro, acudimos hasta la luminosa Playa de Usgo
para darnos un relajante baño entre las olas que llegan 
curvando sus crestas para zarandearnos en un tremendo "chapuzón".
Regresamos a Valladolid abandonando los fuertes acordes del Cantábrico y su eterno oleaje entre los comentarios de lo vivido y el cansancio corporal que nos llevará esta noche hacia un sueño profundo y relajado.
Saludos de COMANDO SENDERISTA a tod@s caminantes.
GALERÍA FOTOGRÁFICA: ACANTILADOS DE MIENGO Y CUCHÍA 
y también en FACEBOOK: ACANTILADOS DE MIENGO Y CUCHÍA 

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